Historia
La invasión de los Romanos
Durante miles de años ha habido gente habitando el área que actualmente abarca Budapest. El Monte Gellért estuvo poblado por una tribu celta durante los siglos III y IV A.C., antes de la llegada de los romanos en el siglo I D.C. Los romanos no conquistaron solamente este poblado, sino todo el Transdanubio, incorporándolo a su imperio bajo el nombre de Panonia. La capital de esta colonia fue construida en el lugar en que se encuentra la actual Óbuda, y conservó su nombre celta – ‘Ak Ink’ (aguas más anchas) o Aquincum (de la palabra latina aqua). Los romanos sabían que aquí había aguas termales, y Aquincum se convirtió en una importante estación a lo largo de los tilos, con dos anfiteatros, un sofisticado alcantarillado y numerosos baños. Los restos de todo ello aún se pueden ver en la ciudad moderna; el Museo de Aquincum alberga muchos artefactos extraídos de excavaciones, incluido un órgano de agua portátil hecho en el año 228 D.C.
La Fundación de Estado Húngaro
Los Magiares (antepasados de los actuales húngaros) conquistaron el territorio en el año 896 D.C. Edificaron a ambos lados del Danubio, utilizando Aquincum como base. Un dato interesante es que las áreas de los dos lados del río se conocían en conjunto como Pest, una palabra de origen eslavo que significa ‘estufa' – es muy probable que fuera una referencia a las cálidas primaveras del territorio. En el año 1000 D.C., el Rey István I fundó el Estado Húngaro e hizo que el país se aliara con la Europa cristiana. Tras la invasión mogola de 1241 a 1242, el Rey Béla IV decidió que era necesario reforzar las defensas, y ordenó que se construyeran nuevas fortalezas. Él dio ejemplo fortificando el castillo de Buda. Aquincum fue renombrada como Óbuda (Antigua Buda) después de ello para distinguirla de la reconstruida y “nueva” Buda. En el siglo XIII, Buda se convirtió en sede real y comenzó a desarrollarse rápidamente. Prosperó bajo el dominio del Rey Sigismund (Segismundo), y alcanzó su época dorada bajo el reinado del Rey Matthias en el siglo XV.
Memorias de la Invasión Otomana
En 1541, los turcos ocuparon Buda. Permanecería allí durante 150 años, periodo durante el cual se deterioró la ciudad. En 1686, el Castillo de Buda fue finalmente recuperado, marcándose así el final del dominio otomano. El último bajá turco asesinado durante el asedio fue enterrado dentro de los muros del castillo por las fuerzas victoriosas; el epitafio de su tumba reza “Fue un noble enemigo, dejadle descansar en paz”. La tumba (o 'türbe') de Gül Baba, un santón turco respetado como figura sagrada, es aún un santuario para los musulmanes de Buda. Los otros vestigios que quedan en la capital de este periodo son diversas casa de baños turcos (los baños de Király, Rác y Rudas), que son populares tanto entre la gente local como entre los turistas.
Monarquía austrohúngara
Después de que el país y la ciudad fueran liberadas de los turcos, se llevó a cabo un programa masivo de reconstrucción durante el que se alzaron en Budapest numerosas iglesias, edificios públicos y residencias barrocas. En los años posteriores comenzó a dominar el neoclasicismo en la arquitectura. En el siglo XVIII se trasladaron a Buda una prensa de imprenta y una universidad, y en 1848 se inauguró el primer puente permanente sobre el Danubio. Pronto después de esto, en 1873, las tres ciudades, Óbuda, Buda y Pest quedaron unificadas legislativa y administrativamente. Se formó un Consejo de Obras Públicas que seguía un moderno concepto de urbanismo. Se dispusieron tres carreteras de circunvalación junto con una red de avenidas.
El acuerdo con los Habsburgo austriacos, en 1867, creó estabilidad política y prosperidad. Comenzó una rápida industrialización. En el cambio de siglo, Hungría celebró el aniversario milenario de la conquista Magiar, y se licenciaron otros proyectos a gran escala – entre ellos la construcción del primer ferrocarril subterráneo del continente.
Invasión de las Tropas Soviéticas
A consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, Hungría cayó bajo el área de influencia de las tropas soviéticas, y en poco tiempo fue transformada en un estado comunista. Las tropas soviéticas entraron en Hungría en 1944, permaneciendo inicialmente como un frente de ocupación (tras expulsar al ejército alemán), posteriormente por invitación expresa del gobierno de Hungría, y finalmente como requisito impuesto por la pertenencia del país al Pacto de Varsovia. Los húngaros se rebelaron contra la influencia soviética en 1956, pero el levantamiento se suprimió y el país no se hizo independiente hasta 1989. Se pueden ver recordatorios de la época comunista en exposiciones como la de la Casa del Terror (antiguo cuartel general de la policía secreta) y el Parque de las Estatuas (que alberga muchos de los masivos monumentos comunistas que hace tiempo se alzaban en las calles y plazas de la ciudad).
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